Aquí está, al costado del camino. En este pasaje toda su conciencia pide a gritos ser amigo del destino.
Cae rendido después de tanto transitar. Sin consuelo, llora por su amor demente que jamás se desvanece.
Los relojes llevan la misma cadencia y las noches tienen las mismas estrellas.
Y así están, conectados de algún modo. Y así serán en sus vidas paralelas, vidas paralelas...de principio a fin.