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Trescientas noches y un amor,
dos mil paredes derribó ante mí.
Haberse ido y no se fue,
la venturosa insignia de un “aquí por ti”.
Donde esta el olvido, donde el ancho rió, donde sumergimos los 4 sentidos
Eres luz del alba entre el abismo incierto, eres dulces lienzos en tiempos circulares.
Vamos entrando a nuestro edén, trémula y afín inmortalidad sin saber q será de ti ni de mi.
En vano observo en el cristal
figuras que no volverán a estar.
Las mutuas manos en la sien
harán de escudo ante lo que no fue.
Donde esta el olvido, donde el ancho rió, donde sumergimos los 4 sentidos.
Eres luz del alba entre el abismo incierto, eres dulces lienzos en tiempos circulares.
Vamos entrando a nuestro edén, trémula y afín inmortalidad sin saber q será de ti ni de mi. |