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A veces pienso en almas desoladas,
en los surcos que dejaron
las lágrimas grabadas.
A veces pienso en cenizas de palabras,
en heridas recibidas
que hoy son polvo a la deriva.
Y cuando siento que tu voz es mi garganta,
y cuando tengo la certeza en tu mirada,
y cuando el peso del silencio ya no es tenso,
es cuando creo que vivir no es una hazaña.
Es compartir el firmamento sin buscar otras galaxias.
A veces pienso que Dios es imperfecto.
El Cielo le hemos robado
para hacerlo nuestro.
A veces pienso en el fuego eterno,
en aquello que en teoría
no debe morir en vida.
Y cuando siento que hay oxígeno en mi centro,
y cuando el sol es alimento de mis huesos,
si la verdad no es ofensa, sino ofrenda,
es cuando puedo detenerme en el tiempo
y recorrer contigo cada senda y sus secretos.
En nuestra isla de encuentro, te espero... |